Bajo la ferviente luna
el sol del interior de nuestros mundos,
calido, sofocante, peligroso,
busca destruir nuestro descanso,
cuna de oro para el destructor,
entre aires acondicionados, cochinadas y mugres
contribuimos a la desesperacion del calor,
busqueda incesante de la temperatura,
nos pasa la cuenta como gusanos,
sin camisa, ropa o harapos
desnudos en el calor de la noche
buscando el frio suelo
que no acaba de enfriarse
que no acabba de gustar
desesperados por el aire grueso,
desesperados por lo sofocante,
buscamos estallar,
sin mejora
de mal en peor
sera cierto entonces?
--que herviremos en el calor, en el infierno---
de nuestras propias culpas.
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