Las noches son tranquilas,
quietas, profundas,
Cierro los ojos y siento esa
bruma suave, fresca, fría, profundamente solitaria,
Siento esa voz de la oscuridad
que calma, que asienta el fuego y lo transforma en brasas,
Miro hacia la oscuridad y veo
ideas, imágenes, sueños y añoranzas, la oscuridad como paño fijo,
No te pide nada, es simple,
desprovista de sus elementos las vistas parecen más inmensas,
La noche te domina y te despoja
de toda creencia, de toda personalidad, de toda altanería,
El frio lentamente te
transforma en planta, lentamente el movimiento pasa a ser secundario,
El silencio pasa a ser el ruido
y la oscuridad tu mejor compañía.
Y en el fondo la luna cantando
triunfal,
Como si quedarse mirando la
noche, mirando el vacío, casi se siente como si lo hubiese elegido así.