
¿Como describir la vida soñada?,
¿ Como transitarla en la vida real?
¿Como mantener, heroica pero estúpidamente, la persecución de un espejismo?
Oh! vanos intentos que a medida que se acercan, mas nos alejamos.
Busquemos goce sin avidez, con cierta ironía.
Frente a lo que el mundo nos ofrece, ¡dejad que los sueños sean!,
Sin que seamos en ellos. Esclavos de nuestra mente
Dejad que el tiempo nos sobre, que va el corriendo vertiginoso,
Comiendo a su paso, los deseos insaciables,
Comiendo a su paso, ilusos idiotas.
Así soñaban, los malditos imbéciles, con el deseo morboso hacia la fortuna,
A donde fuesen, todo era dinero, todo era placeres.
Frente a lo que el mundo nos ofrece, ¡dejad que los actos sean!
Sin que seamos en ellos. Esclavos de nuestra vida
Aquellos objetos preciosos, modernos, que constituían nuestra trampa,
Que sin concesiones al snobismo no se disfruta la vida,
Sin disfrutar la vida, tampoco se avanza, que problema es naufragar en ellos,
Frente a lo que el mundo nos ofrece ¡En algún punto de la vida!
Seamos en ella, esclavos, esclavos.
“Conocían dichas incontables. Se dejaban llevar por el galope enloquecido de caballos salvajes, a
través de llanuras cubiertas de altas hierbas. Escalaban las más altas cumbres. Nadaban por lagos inmóviles. Caminaban bajo la lluvia intensa, respirando el olor de la hierba mojada. Se tumbaban al sol. Descubrían, desde una altura, valles cubiertos de flores silvestres. Cruzaban bosques infinitos. Hacían el amor en alcobas llenas de sombra, con gruesas alfombras, con divanes profundos.(G.Perec, Las Cosas)”
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